¿Draecistas?

En los últimos días La Real Academia Española ha dado a conocer la nueva edición del diccionario de la lengua .En él se recogen diversos conceptos que han suscitado polémica entre la etnia gitana.

La palabra que ha generado el conflicto es, trapacero, la RAE define  gitano, con  términos ofensivos y muestra a la etnia como personas que actúan con engaños y de manera ilícita que”no son de fiar “.

Tras los hechos acontecidos un colectivo de asociaciones de gitanos se ha  manifestado en contra de la academia reivindicando  la eliminación del  término o su modificación. Pues consideran que  dicho leguaje alienta al  racismo y recrea una imagen errónea, mostrando una definición estereotipada.

Ante dicha polémica Darío Villanueva y José Antonio Pascual se han pronunciado a favor, afirmando que el diccionario solo  evidencia una realidad social  “trata de reflejar el uso del castellano” ” la academia no inventa palabras o acepciones sino que refleja lo que sucede “.

Si bien es cierto, que el lenguaje es producto de una realidad social y  no por ello debe la Real Academia autocensurarse ante las críticas de un sector u otro. Sin embargo, se debe reflexionar como cambia la realidad ante la modificación del lenguaje, sin  caer en el uso de eufemismos que de una u otra forma también pueden resultar peyorativos, pues somos las personas los que otorgamos significado o connotaciones a la palabra. Esto lo vemos con la palabra “negro” o “raza” dando lugar a acepciones como “persona de color” o etnia. La Real Academia debe reflejar el lenguaje en todas sus formas, no obstante si queremos cambiar la realidad social debemos comenzar a cambiar la forma de hablar y esto debe ser reflejado por las principales instituciones de la lengua que deben señalar correctamente que se trata de un término peyorativo o vulgar.